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UNA PHALAENOPSIS EN LA COCINA

UNA PHALAENOPSIS EN LA COCINA
Cuántos hemos caído en esta afición por una Phalaenopsis en la cocina?
Un regalo de aniversario que nos hipnotizó con su belleza simple. Una compra irreflexiva fruto del amor a primera vista a través del vidrio de una floristería de barrio. Un “no te preocupes, yo te la puedo cuidar”...
Esa primera “Phal” que ha sufrido de mesa en mesa hasta encontrarle la mejor luz, el sol de la mañana que entra por la ventana de la cocina.

Después llegaron un par más y más tarde el descubrir que hay orquídeas que parecen moscas con alas de colores, pulpos con manchas imposibles, calamares suspendidos en el aire y muchas otras cosas, si sabes verlas.
Pasaron a ser diez, cincuenta y más... un número inconfesable.
Vinieron los keikis, las divisiones, los cortes de rejuvenecimiento, la polinización.

Y después de comer mucha mermelada, llegó el IN VITRO

jueves, 31 de diciembre de 2009

COMPARATIVA SEMILLAS (VISTAS A MICROSCOPIO) DURANTE EL TRATAMIENTO PRESIEMBRA


Hace unos meses tratamos el tema de las semillas , mencionamos que a diferencia de otras plantas, las semillas de orquídea sólo tienen dos partes: el embrión y la testa.
Y que al carecer de endosperma, el embrión no puede alimentarse y crecer por si sólo.
En muchas ocasiones el embrión tampoco puede romper la testa. Y para todo esto, en estado natural, las semillas de orquídea son ayudadas por un hongo que les hace de micorriza (reprodución simbiótica).
Como nosotros nos dedicamos al cultivo asimbiótico (sin hongo) en un ambiente estéril (in vitro), lo que intentamos es limpiar las semillas y romper o debilitar la testa para que los embriones puedan crecer.
Si no lo conseguimos se nos contaminan los frascos y/o no habrá germinación.
Con ayuda del microscopio vamos a ver para qué sirven algunos de los pasos que hacemos con las semillas.
Las tres fotos que vemos a continuación son de semillas de Mormodes tuxtlensis.

A la izquierda antes de hidratarlas, en el centro después de 24 horas en una solución de agua con azúcar y a la derecha una vez esterilizadas con lejía.
Las diferencias son claras.
Antes de hidratarlas los embriones estan menos turgentes y la testa está llena de pequeñas burbujas.
Durante el proceso de hidratación las burbujas desaparecen y algunas testas se rompen.
Despúes de someterlas a esterilización, la testa se ve claramente debilitada, las semillas son de tono más claro y algunos embriones se han desprendido.


Semillas con embrión reseco y burbujas de aire en la testa.
Eliminar las burbujas de aire es especialmente importante, ya que pueden contener esporas o bacterias que contaminarían el cultivo.


Semillas hidratadas y sin burbujas de aire en la testa.
Las semillas pueden contener todo tipo de residuos que es necesario eliminar.
Semillas esterilizadas.
En estas últimas fotografías vemos los embriones perfectamente definidos, las testas arrugadas y debilitadas y algún embrión totalemente desprendido.
Están listas para sembrar!
Entrada realizada con al colaboración de Rossnest desde Mexico, que amablemente, me regaló las semillas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

oie una preguntota, cual deberiía de ser la concentración de azúcar en el agua en el proceso de hidratación??, además, con agua destilada o con agua de grifo o es lo mismo?

Y otra, cual sería la concentracíon de la lejía o cloro para la esterilización???

Monstera Deliciosa dijo...

Hola Raúl, la concentración de azúcar la pongo a ojo, más o menos 2 o 3 veces el volúmen de semillas. Uso agua destilada, pero no creo que pasara nada si usas del grifo, ya que después las vas a esterilizar.

La concentración de cloro, veo que ya la has encontrado en la otra entrada ;)

Un saludo